Los putas de mente

Esclavitud sexual

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De alguna forma la gran mayoría de personas viven bajo una esclavitud sexual tremenda, y por esclavitud no me refiero a depender de alguien más o sufrir una adicción, no… Me refiero es simplemente a las personas que viven entre las sobras con el fin de no afrontar públicamente sus parafilias (comportamientos sexuales), personas que tienen una fuerte inseguridad frente a sus propias preferencias e identidades sexuales y que constantemente pueden sentir culpa, tristeza y rechazo no solo por los constantes tabúes sociales, sino también por lo que ellos mismos proyectan e imaginan sobre lo que podría pasar si sus personas cercanas, íntimas y pasionales supieran sobre su comportamiento sexual.

Y es que no hay que llegar muy lejos: ¿alguna vez no ha querido experimentar algo nuevo con su novio o novia pero le ha dado miedo decirlo? ¿Acaso no ha tenido ganas de asistir a grupos, foros o asociaciones específicas por miedo al rechazo o a que algún conocido le reconozca? ¿No ha sentido alguna vez la necesidad de compartir un gusto sexual con sus amigos pero simplemente le da pena? Estoy seguro que usted, estimado lector, se ha encontrado en situaciones similares, situaciones en las que no ha podido ser completamente abierto con los pensamientos eróticos que pasan por su cabeza.

¿Por qué esto se puede denominar como esclavitud? A decir verdad según la RAE la “esclavitud” se define como una “Sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación”, un significado que a mi parecer encaja bastante con lo anterior más aún considerando que las parafilias (o fetiches sexuales si lo preferimos llamar así) son algo que desarrollamos durante nuestra vida y no algo con lo que nacemos, después de todo no es como si alguien decidiera sentirse excitado al usar látigos y ropa de cuero… Y si lo piensas detenidamente tampoco es malo que alguien disfrute el sexo de esta manera. En otras palabras: creamos una obligación con la sociedad que nos impide ser libres sexualmente, esto nos convierte en esclavos.

Finalmente es una esclavitud constante el tratar de encajar en una sociedad que apunta a los demás basándose en tabúes infundamentados que se alimentan únicamente del miedo colectivo frente a lo desconocido y a la vergüenza humana de ser diferente, después de todo no tiene ningún sentido ya que cada quien puede definir si gusta de hombres, travestis, mujeres, marimachos, cuero, látigo, historias, fantasías, transformistas, intercambio de pareja, fetichismo, etc. Hay mucho de donde elegir la verdad y según los gustos de cada quien también hay mucho para disfrutar.

La invitación de este artículo es simple: rompa las cadenas, no permita que la sociedad le impida ser libre… Sí, quizás colocar un estado en Facebook diciendo que le encanta hacer tríos no es lo ideal, pero por lo menos en la vida íntima y pasional usted debería dar un primer paso para ser libre, para ser abierto completamente, para que por lo menos en esa noche de pasión uno de los 2 (o 3) de un primer paso y diga qué quiere probar, qué le excita y qué le gustaría disfrutar.

Liberar el cuerpo desata el alma, mientras estén vivos sean más ustedes y menos sociedad, por lo menos en la intimidad.

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